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El apego

El apego

agosto 24, 2020 Blog 0

 

Hoy quiero escribir sobre el apego, mucho se ha hablado y escrito sobre él; en esta época se aconseja mucho el soltar, dejar fluir, pero si logramos entenderlo racionalmente, es muy complicado asimilarlo realmente en nuestro cuerpo y nuestro espíritu. No es claro a veces, ¿qué es el apego?, ¿cómo me afecta?, si es malo o bueno apegarse, hasta qué punto despagarse y soltar, porque en realidad aprendimos ese tipo de actitudes desde niños y lo hemos visto siempre como un comportamiento normal.

Hablando específicamente del apego, sabes ¿qué es?, ¿cómo superarlo?, ¿qué hacer para no caer de nuevo en él? Hemos oído tantas frases hermosas como: “el verdadero amor es un arte divino que te libera, mientras que el apego te encarcela y te hace sufrir”, pero la realidad es que cuando estamos en una relación amorosa la mayoría de las veces sentimos miedo, temor, apego, pensamos que el amor es sufrir, porque eso hemos aprendido de nuestra familia y del entorno, inclusive en medios de comunicación y canciones. Lo contrario al amor no es el odio, es el miedo, liberarnos del miedo debería ser nuestra única meta y poder alcanzar una libertad emocional y mucha paz interior, encontrar un significado y un sentido a nuestra vida, diferente a lo que está afuera, para vivir libre y feliz. Recuerda que dónde pones tu mente, allí estará tu corazón, o sea que a cuidar los pensamientos, las emociones y las acciones.

Estar apegado es depender psicológica y emocionalmente de otras personas, de cosas o de circunstancias, no podemos ser nosotros mismos, ni sabemos qué queremos, ni qué somos y esperamos que llegue la respuesta de afuera, de otra persona o de otras cosas. Es cierto que no podemos controlar lo que nos pasa, pero si podemos elegir como sentirnos al respecto. Cómo decía Santa Teresa de Jesús: “nada te perturbe, nada de espante”. Debemos trabajar en nuestro interior, basar nuestra vida en el SER, no en el tener y no buscar la aprobación de nadie más, sólo de nosotros mismos.

Hay varios tipos de apego: el afectivo, el material y el ideológico. El apego afectivo, se puede presentar en la pareja o con un ser querido, amigo o familiar. Cuando dejas de lado tu vida y tus intereses por otra persona, se desborda el amor y se convierte en obsesión, en vicio, adicción, en sufrimiento, y nos seguimos aferrando a alguien que nos hace daño, entendiendo que el verdadero amor mantiene la individualidad, libertad y autonomía de los dos, cada uno vela por la felicidad del otro, así no sea al lado suyo. No podemos depositar nuestra felicidad en otra persona, porque si nos deja o muere, no encontraremos sentido a nuestra vida.

¿Qué tal si muere un ser querido, del cual estamos apegados emocionalmente?  Si has depositado tu felicidad en una persona, no concibes la vida sin esa persona, si se muere tu vida no tendrá sentido, puedes sentirte con todas las emociones mezcladas, los pensamientos desbordados y no los puedes dominar. Nuestra sociedad y cultura no nos enseña a recibir la muerte de buena manera, así sea después de una enfermedad larga, que se supone que deberíamos estar más preparados, por muerte natural, repentinamente, en una pandemia, una catástrofe del medio ambiente o en un accidente. El duelo debe durar un tiempo (este depende de cada persona), hasta que uno suelta y recupera la normalidad o tranquilidad, pero hay personas que nunca se reponen, no aceptan ésta perdida y eligen sufrir intensamente. Es tu decisión, aceptar la realidad, (en el tiempo que necesites para procesarla) y continuar, porque el dolor es inevitable, cualquier cosa nos puede pasar y desestabilizarnos un poco, pero está en ti crear conciencia, aceptar con humildad, dejar fluir y no sufrir.

Y entonces ¿cómo podríamos despertar del aletargamiento en que nos encontramos, como tomar consciencia y disfrutar la vida tal y cómo es? Aquí te comparto algunas pautas:

  • Querer hacerlo, con ganas todo es mejor.
  • Soltando lo que nos causa miedo, tensión, frustración o ansiedad, ¿realmente vale la pena quedarnos aferrados a algo que no nos hace felices? Desprendernos es mejor que sufrir.
  • Cambiar los malos pensamientos por buenos, percibiendo las cosas de manera positiva, agradeciendo.

El ciclo normal de la vida es hacer, ser y tener. Trabaja desde el estado del SER. Vive una vida plena con balance material y espiritual. Comprende, aceptar, fluye, aprecia. La decisión está en tus manos, te sigues desgastando o te liberas de tus apegos y te abres al amor. Eres el único que puede elegir que hacer.

Para el próximo blog continuaré con el apego ideológico y material.

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