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Tu diálogo interno

Tu diálogo interno

agosto 18, 2020 Blog 0

¿Te has preguntado cómo es tu diálogo interno? ¿Has escuchado alguna vez lo que te hablas a ti mismo? Has el ejercicio, en algún momento, por ejemplo cuando te levantas, ¿qué te dices?, tal vez: hay otro día oscuro, o: no quiero tener que seguir en esta actividad; que tal si te escuchas cuando cometes un error o cuando haces algo que no querías hacer, ¿qué te dices? Tal vez: siempre haces las cosas mal, o: no sirves para nada. Y cuando te miras al espejo ¿qué dices? ¿Te miras? ¿Realmente? ¿Qué te dices? ¿Te ves hermos@? O ¿te miras las arrugas, las canas, las ojeras, los kilos de más?

Generalmente la manera cómo nos hablamos es la manera como nos hablaban cuando éramos pequeños, ¿qué te decían? ¿Te trataban bien o mal? Has el ejercicio y escúchate, ¿sabes por qué? Porque de eso depende tu felicidad y tu autoestima. Si te tratas mal, si tus comentarios internos son negativos vas a ver la vida de esa manera. Al escuchar tu diálogo interno también es importante identificar de quién es esa voz, por ejemplo cuando te dices: siempre lo haces mal, no sirves para nada, ¿quién te lo está diciendo en realidad? ¿Quién emite esos juicios de ti? Tal vez ¿es la voz de tu mamá?, ¿de tu papá?, ¿de una profesora del colegio? Y al identificar la voz puedes decir: Gracias profe, sus comentarios son muy valiosos para mí, pero ya no la necesito más, ya soy grande y puedo hacer mis propios juicios sobre mi propia vida. Yo hice esto y me dio risa, pero al cabo de algunas veces que me sorprendí tratándome mal, e identifiqué la voz y le dije que gracias que ya no era necesaria, pude hacer desaparecer esa voz de desaprobación.

Después de que hayas identificado que tu diálogo interno no es el mejor, te invito a que cambies ese diálogo por uno bueno, hay varios ejercicios que te puedo proponer para que los hagas y debes ser muy constante, ya sabes que dicen que lo que uno haga 21 días consecutivos se convierte en parte de tu vida normal y que los pensamientos se convierten en palabras, las palabras en acciones, las acciones en hábitos, los hábitos en tu carácter y tu carácter en tu destino.

Los tips para cambiar tu diálogo interno son los siguientes (aunque te parezcan muy cursis, tranquilo, nadie sabrás que lo haces, es para ti solamente y además déjame decirte que ser cursi es el camino más rápido para ser feliz y vivir sin estrés):

  1. Cuando te levantes salúdate con palabras amorosas y positivas, por ejemplo: ¡Juliana (dices tu nombre) hola! Vas a tener un día maravilloso y te voy a estar acompañando. O: ¡Eres una persona encantadora y estaré feliz de compartir contigo!
  2. Cuando te mires a un espejo, en el baño, o en cualquier espejo que tengas en tu casa, mírate a los ojos y te dices sinceramente: Juliana (dices tu nombre) te amo, te amo de todo corazón, cuantas más veces al día lo hagas, más te lo irás creyendo.
  3. Has una lista de las cosas que te preocupan, por las cuales sientes que no eres feliz. Por ejemplo: No soy inteligente. No soy capaz de tener una relación estable. Soy gord@, etc. y después al frente de cada una de esas frases escribe una frase positiva al respecto, por ejemplo: Soy muy creativo. Escojo muy bien mi pareja, me valoro y prefiero estar sol@ que mal acompañado. Soy una persona muy saludable.
  4. Siéntate cómodamente, respira profunda y pausadamente, piensa solamente en tu respiración por 5 minutos, e imagina a tu niñ@ interior, ese niñ@ que fuiste y que aún sigue dentro de ti, obsérval@, ¿cuántos años tiene?, ¿cómo está vestido?, ¿cómo se siente?… imagínate abrazándolo, dile que lo amas, que es maravillos@ y que tú estás grande y puede contar contigo, que los vas a cuidar.
  5. Juega con tu niñ@ interior, recuerda que le gusta, dale su comida favorita, mira una película con él, convérsale de una manera cariñosa.

Después de realizar cada uno de estos ejercicios, escribe en un diario cómo te sentiste, qué pensaste y al cabo de una semana de hacerlo pon atención, ¿cómo te estás hablando?, ¿cómo es tu diálogo interior? ¿Cómo ha estado tu humor últimamente? ¿Qué opinión tienes de ti mismo? Y felicítate por hacer estos ejercicios, no es para nada fácil, eres un valiente entre muchos que ni siquiera se atreven. Has este tipo de ejercicios por 3 semanas, 21 días y cada semana has un ejercicio de balance para ver cómo te ha cambiado.

Como dice una de mis escritoras favoritas, Louis L. Hay, autora de: Usted puede sanar su vida y El trabajo del espejo, de dónde saqué algunas ideas: Si hasta el momento te has tratado mal y no te ha funcionado, intenta tratarte bien y mira a ver qué pasa, nada se pierde.

¿Qué te pareció el tema de hoy? Escríbeme para contarme si intentaste alguna práctica o si tienes preguntas, dudas o inquietudes, estaré atenta a solucionarlas. ¡No dudes en contactarte conmigo! ¡Hasta la próxima!

 

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